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Pasadas las 19hs de este domingo 15 de abril, se comenzó con el festival organizado por la Municipalidad de Curuzú Cuatiá, mediante la Dirección de Cultura y Turismo, en la casa natal del músico curuzucuateño, actual museo que lleva su nombre, donde desfilaron por el escenario, más de una decena de músicos que mantienen vivo el estilo tarragosero, actuaciones que fueron totalmente ad honorem, como muestra de agradecimiento al legado musical del Rey del Chamamé.

En primera instancia, el Director de Músicos Curuzucuateños, Sebastián González, habló acerca de este homenaje, que fue uno de una serie de actos que se realizaron durante la tarde del domingo, y adelantó el festival de junio, también en memoria de Tarragó Ros, que se realizará en el predio del parque Martín Fierro, durante dos días, al estilo del festival del Puente Pexoa. Retomando la palabra el Sr. Intendente José Irigoyen, quien habló de la importancia de mantener viva la memoria del músico, y brindó palabras alusivas.

Las palabras del Intendente Municipal José Irigoyen: “Hoy como todos los años venimos a rendirle homenaje a este hombre, acordeonista, autor y compositor de tantas obras, y que sin duda alguna marcó un antes y un después en la vida cultural y musical de nuestra Ciudad”.

“Se cumplen 40 años de la desaparición física del Maestro, pero también en este mismo mes, se cumplen 30 años de la declaración como “Canción Oficial de este Municipio”, a la Canción “A Curuzú Cuatiá” compuesta por Don Tarrago Ros y Gregorio de la Vega, estrenada como tal, ese mismo año en la inauguración del monumento que honra su memoria”

“Aquí donde estamos ahora, en este mismo lugar comenzó su historia, la historia de este gran artista, creador de un estilo inigualable y mundialmente reconocido. Un artista a quien apodaron el Rey del Chamamé, porque su música ha trascendido fronteras, escuchándose en cada rincón de nuestra ciudad, de nuestra provincia, el país y el mundo”.

“Música que diariamente escuchamos de los fieles referentes tarragoseros como: Juancito Güenaga, Rubén Rodríguez, Matías Barbás y Antonio Taibo y sus Mensajeros del Chamamé. Don Tarragó Ros, el hijo dilecto de la Sucursal del Cielo, inspiración de tantos otros maestros, ha sido distinguido con varios discos de oro, discos de platino y consagrado como el artista chamamecero mas galardonado de la historia de este género musical, es curuzucuateño, es nuestro y vivió aquí donde lo estamos evocando, reconociendo su talento y valorando el arte que sus manos han sabido crear”.

“Por esto, tenemos que seguir transmitiendo, defendiendo y fortaleciendo los valores, las costumbres, y nuestras tradiciones, sobre todo valorando y brindándoles las herramientas necesarias al semillero de músicos virtuosos que afortunadamente tenemos”.

“Para que surjan nuevas figuras y que puedan andar por el “Camino del Arenal”, pasen por “El Galpón” de “Don Gualberto” y sean “El prisionero” de la “Granja San Antonio” y que de tanto en tanto cuando recuerden a su “Madrecita” digan bien fuerte “CURUZUCUATEÑO CO SOY CHAMIGO”.

Se prosiguió con la entrega de reconocimiento a músicos tales como Rubén Rodríguez, Matías Barbás, Antonio Taibo, Juancito Güenaga, y Juan José “Coty” Estigarribia. Asimismo, se reconoció a los integrantes de la “Escuela Tarragosera”, dirigida por el Músico Rubén Rodríguez, donde se destacaron Gonzalo Báez, José Báez, y Milagros Dalmazo, entre otros. Además, se reconoció al personal del museo “Tarragó Ros”, por la dedicación para mantener viva la memoria de nuestro Rey del Chamamé.

Luego, se proyectó un video sobre la vida de Tarragó Ros, realizado por la productora artística “Ramos Generales” y la Fundación Memoria del Chamamé, siendo la idea, realización y edición de Pedro Zubieta, video en el cual se narraba la vida musical del Maestro del Chamamé, de su discografía, y de su relación con otros grandes del género.

En cuento a lo musical, Victoria Canteros abrió el telón, con su acordeón, seguido por Olegario Miño, Milagros Dalmazo, Mariana Colman, y Antonio Taibo y los Mensajeros del Chamamé.
Seguidamente, subieron al escenario un improvisado, pero experimentado dúo de acordeones, como lo son Rubén Rodríguez y Matías Barbás, acompañados por Washington Esquivel y José “Coty” Estigarribia.

Para el cierre de la velada, se presentó en el escenario la joven promesa musical de nuestra ciudad, Exequiel Fernández, quien interpretó efusivamente varias composiciones del Rey del Chamamé, dando paso a continuación a Los Paisanos del Chamamé, que cerraron la noche a todo ritmo tarragosero.

Gran Festival y Bailanta en el Parque Martín Fierro

En la apertura del festival tarragosero, realizado este domingo 15 de abril, en conmemoración por el 40º Aniversario del fallecimiento del Rey del Chamamé, el Coordinador de Músicos Curuzucuateños, Sebastián González, anunció la concreción del Festival Tarragosero, en el mes de junio, para conmemorar el natalicio del músico.

En su alocución, expresó que próximo 16 de junio se realizará un gran festival chamamecero donde actuarán distintos grupos musicales que brindarán tributo al Rey del Chamamé. En ese mismo acto se contará con la grata presencia de Doña Angélica Lezcano, su esposa. Además, para este acontecimiento se espera la confirmación de su hijo Antonio Tarragó Ros.

En tanto que para el domingo 17 de junio, se prevé la realización de la gran bailanta chamamecera en el parque Martin Fierro, al estilo “Puente Pexoa”, junto a todas las direcciones de Cultura y Turismo de la región y del sur correntino.

Emotivo homenaje al Maestro Tarragó

La Municipalidad de Curuzú Cuatiá, a través de la Dirección de Cultura y Turismo, organizó una serie de actos oficiales en honor al “Rey del Chamamé”, al cumplirse ayer 15 de abril nada menos que 40 años del paso a la inmortalidad del músico.

En primer lugar, se conmemoró en el mausoleo del artista en el cementerio Nuestra Señora de los Desamparados de la ciudad de Curuzú Cuatiá, en donde se congregó una importante concurrencia de personas, entre los que se contaban funcionarios municipales, encabezados por el Jefe Comunal José Irigoyen y miembros del Honorable Concejo Deliberante, otras autoridades y actores sociales de la ciudad que nació con la Patria y obviamente reconocidos músicos chamameceros.

Minutos después de las 17 de un domingo agradable en la ciudad, fueron llegando al cementerio municipal, las autoridades y público en general para ponerse en presencia del mausoleo del inmortal Maestro Tarragó, quien un 15 de Abril pasó a la inmortalidad al morir en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.

Dueño indiscutido de un estilo propio, reconocido mundialmente, y músico prolífico que supo componer cientos de canciones, tuvo ayer un reconocimiento que estuvo dividido por partes, en tres lugares: primero en el Cementerio, luego en el Monumento en su honor en calle Ejército Argentino (curva del Parque) y luego cerrando con un festival inédito en donde fuera su casa natal, en donde hoy está emplazado el museo que lleva su nombre.

En el cementerio, más precisamente en el mausoleo, se realizó una ofrenda floral por parte de las autoridades, se descubrió una placa en su honor, hubo un minuto de silencio en homenaje al maestro, una invocación religiosa a cargo del diácono Juan Gauna y palabras del glosista Juan Carlos “Pampa” Espíndola.

Al momento de ofrendar unas sentidas palabras en honor al Rey del Chamamé, el “Pampa” Espíndola realizó una reseña histórica con la que llevó a quienes los estaban escuchando al momento del nacimiento del músico y luego destacó que Tarragó supo conquistar a los argentinos, “con ese mágico acordeón que se prendió en el corazón de la gente chamamecera”.
También remarcó que era un hombre que “visitaba mucho los barrios y que hasta en el país del tango, chamamé hizo bailar”, cerrando sus palabras con una anécdota que lo pintó de cuerpo entero, cuando en un bar se solidarizó con unos parroquianos a quienes les pagó una comida.

Tras estas palabras, llegó el momento de la “musiqueada” como suele decirse vulgarmente y para finalizar el viceintendente Guillermo Morandini expresó otra faceta de Tarragó en la que contaba que su deseo siempre fue el de volver a Curuzú, deseo que dejó plasmado en su obra: “Tengo que volver a mí pueblo”.

“Como gobierno y como compueblano nos toca recordarlo siempre” mencionó Morandini y luego agradeció la presencia de todos cerrando con unas glosas del poeta del Guarán.

Tras el homenaje en el Mausoleo del cementerio local, todos se trasladaron hasta el monumento del músico en la calle Ejército Argentino, que este año cumple nada menos que 30 años de existencia.

A medida que iba cayendo la tarde para dejarle paso a la noche, muchas personas fueron sumándose, algunos con silletas y equipos de mates para recordar también al indiscutido Rey del Chamamé.

Se habló mucho de la “Comisión Pro Monumento” que, como se dijo antes, hace 30 años impulsó la creación de este monumento que inmortalizó al Rey del Chamamé, ubicado estratégicamente en la vulgarmente llamada “curva del Parque”, o como lo señaló el reconocido músico Rubén Rodríguez, uno de los fundadores de esta Comisión, “el monumento está por donde pasan todos”.

Allí también se descubrió una placa recordatoria y se dejó una ofrenda floral, evento del cual participó el intendente Irigoyen acompañado por el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Roberto Fernández y de uno de los referentes locales defensores del género chamamecero, Antonio Ziegler.

Luego, vuelve en escena el “Pampa” Espíndola, quien homenajeó al Rey con una poesía, centrada en el músico Rubén Rodríguez, en virtud de que él fuera, junto con otros músicos y actores culturales y sociales, los impulsores del monumento al Rey del Chamamé.

“Gracias Don Rubén Rodríguez, Curuzú Cuatiá te agradece tu gesto de lealtad, y en silencio te agradece, en silencio Tarragó”, cerró Juan Carlos “Pampa” Espíndola.

Tras estas palabras, le llegó el turno de pronunciar unas palabras al reconocido músico Matías Barbás quien rememoró sus recuerdos de aquel “fatídico” día cuando junto a su padre se enteraba de la noticia del fallecimiento de Tarragó, quien era para ellos, muy allegado.

“La infausta noticia de la desaparición de Tarragó Ros, fue un mazazo”, manifestó Barbás, quien luego pintó escenas de la infancia del Rey quien por aquellos años era un joven inquieto que tocaba la armónica en la escuela aunque, como todos sabemos, después el dos hileras fue su destino”.

“Y no sólo que tocó chamamé, sino que generó un estilo propio, que es uno de los pilares fundamentales de la historia de nuestra música chamamecera”.

“El Rey del chamamé era muy inquieto, muy de leer cosas, estaba convencido que la promulgación de las costumbres del hombre de campo eran fundamentales y por eso, siendo muy joven editó su revista Brisas Correntinas donde agrupaba chamamé de la época, chismes del mundo de la música y chistes también”.

“Pero no quiso quedar acá, sabía que para trascender hay que irse y testigo de ello fue aquel tema la pena del acordeonista, donde expresaba la pena y el dolor de dejar su terruño”.

Siguiendo con el relato, Barbás comentó detalles de la creación del mausoleo, y de cómo fue todo el velorio, que duró días enteros, en el Club Curuzú y luego desde allí tuvieron que llevarlo “a pulso” hasta el cementerio, porque no se permitió, la gente no quiso que lo llevaran en vehículo sino a pulso.

Pero volviendo al origen del mausoleo, contó que por aquel entonces, hace 30 años, (es decir a una década de la muerte de Tarragó) se constituyó una Comisión “para crear el mausoleo con bailes en el Club Centenario, vinieron a tocar los Reyes del Chamamé, Serafín Altamirano, se juntó dinero para ese mausoleo, que si uno lo ve de arriba es un acordeón abierto”.

También reveló que Rosario y Curuzú se disputaron el lugar de su inhumación, ya que casi toda su carrera la realizó en Rosario, pero fue por su obra “Tengo que volver a mi Pueblo” que los restos del Rey del Chamamé, descansan en Curuzú Cuatiá.

Tras estas palabras, mechadas con anécdotas contadas por Matías Barbás, el también eximio músico chamamecero tarragosero Rubén Rodríguez comienza su alocución expresando que “a 40 años de su fallecimiento y paso a la inmortalidad, el Rey sigue siendo Rey, hizo tanto en poco tiempo que ha superado al olvido, perdura y parece que fue ayer que se fue y nos dejó esto”.

“Su obra, su presencia está en nuestros acordeones, en nuestras guitarras, en nuestro canto y en nuestras casas. Manejaba un montón de sentimientos que están en el corazón de su pueblo, en la sangre del correntino, provincianos y litoraleños, de los que se van al exilio, llevan ese corazón chamamecero y en ese bagaje va Tarragó”.

Rubén Rodríguez contó luego la historia del monumento, agradeciendo a las autoridades de esos años, al doctor Abel Eugenio Grela y a los Concejales por impulsarlo y emplazarlo en la “curva del Parque”.

Reveló también que el 7 de abril del año 88 se declara al tema “A Curuzú Cuatiá” que pertenece a Tarrago Ros y a Gregorio de la Vega como canción oficial de esta ciudad y “entonces todo iba tomando color”, y en ese camino se terminó el monumento y el 15 de abril se lo trajo acá “en este lugar que es privilegiado”.

Y por último, Rodríguez se refirió a los jóvenes músicos y semillero que continuará con la estirpe tarragosera. “Ellos van a levantar las banderas porque este hombre va a seguir entre nosotros porque el Rey sigue siendo el Rey”. Y se despidió con una glosa, musiqueada y baile.