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Pedro Celestino Borda es un bombero voluntario que se vio afectado por una enfermedad de la piel. Fue al médico y lo atendió gratuitamente a modo de agradecimiento por sus servicios a la comunidad.

 

 “No me preguntó si tenía plata”. Esa fue la frase que Pedro Celestino Borda, electricista, albañil – que además es sargento primero del Escuadrón de Bomberos Voluntarios de Curuzú Cuatiá – eligió para describir su primer diálogo con el doctor Carlos Defelitto que ayer le extirpó “tres verrugas grandes como una uva”, que podrían ser indicadores de una enfermedad mucho más grave.

“Cuando fui a la consulta me atendió como lo que es: un gran doctor y mejor persona”, describió Borda emocionado al responder el llamado telefónico de los periodistas de época que se enteraron de la buena noticia a través de las redes sociales.
Su hija Tamara publicó una foto del médico junto al paciente a lo que escribió: “En el día de hoy, jueves 10 de mayo, operó a mi papá de manera gratuita” (en mayúsculas). La joven aclaró que el médico hizo este gesto “porque al enterarse de que él es un bombero voluntario con 30 años de servicio en nuestra ciudad, decidió no cobrar sus honorarios y hacerse cargo del resto de los gastos que no cubre la obra social”.
En una ciudad donde casi todas las personas se conocen, el médico explicó: “Me queda grande cobrarle a un hombre que arriesga su vida por la sociedad sin pedir nada a cambio”, sencillo y sin grandilocuencia, como son las historias de pueblo y gente que siente aprecio por el vecino.
Tamara sigue en su narración: “Gracias doctor, ojalá haya muchos ciudadanos que sepan agradecer la labor del bombero voluntario. Mi familia se lo agradece de todo corazón. Ojalá nuestra sociedad copie y multiplique los buenos gestos”.
“Quería compartirlo porque hoy en día muy poca gente agradece. ¡Y a mí me enseñaron a decir gracias!”.
Pedro tiene 54 años, “el 19 de mayo cumplo 55”, se explica con algún pudor que deja trascender a través de su entonación. Hace treinta años abrazó la vocación por la protección de los vecinos y ahora está haciendo los papeles para retirarse.
Además de ser un hombre de corazón solidario, Borda contó que toda su vida trabajó como “electricista, albañil y también hago de cobrador”, pero no quiso hablar mucho de sí mismo. Interrumpió el interrogatorio sobre su vida para destacar que el doctor Defelitto es “una gran persona y no me preguntó si tenía plata o no cuando me atendió, y se hizo cargo de los costos que no cubre la obra social en operaciones, como las que me hicieron a mí”.
Respecto de su estado de salud, informó que los nódulos extirpados fueron enviados a laboratorios especializados para realizar las biopsias respectivas y que por la noche ya fue dado de alta y se encontraba descansando con su familia y su hija Tamara que hizo trascender la buena noticia a través de las redes sociales.

 

Fuente: Diario Epoca