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En el año 1949, el gobierno argentino compra a los EE UU los pertrechos que habían sobrado (o utilizado) de la segunda Guerra Mundial. Los mismos son destinados a las distintas bases de nuestro país.

Mi padre, a esa altura de 21 años, le corresponde cumplir con el servicio militar en el Arsenal de Guerra que tenía su residencia donde se encuentra hoy el Hospital de Pediatría Juan Garaham.

A este Batallón le corresponde entregar los vehículos a las distintas bases del ejército, entre ellas tres de la Mesopotamia. Cargan en trenes los diferentes vehículos y montan guardia en ellos hasta llevarlos a destino. En junio parten para Monte Caseros, en agosto a Posadas y en octubre para Curuzú Cuatía, llegando a este último destino el 30 de octubre de 1949. Los 15 vehículos destinados a este último lugar son descargados y entregados el día 31, quedando los soldados sin actividad y paseando por la ciudad un par de días, para luego retornar a Buenos Aires.

Los años pasaron y mi padre ya no volvió a recorrer la Mesopotamia.
El 29 de marzo de 2013, organizamos un viaje a Mburucuyá (Corrientes), para visitar unos amigos que durante algunos años fueron empleados rurales en las Flores y hoy, ya jubilados, viven allá.
Al irnos acercando a Curuzú Cuatía mi padre me va contando lo que vio y recuerda de ese viaje (entre ellos la gran disminución de palmeras).

Al llegar a esta ciudad, cargue nafta y se me ocurrió una pregunta
-¿Vamos a pasar por el cuartel, que queda acá cerca? .Por ahí te acordas de algo de aquellos años.
–Vamos, dale
Avanzamos unas cuadras por avenida Beron de Astrada. Un lomo de burro... Dos…
-¡¡¡mira!!! ¡¡¡ Ahí está uno de los vehículos que trajimos!!!
Si, efectivamente. Allí estaban, no solo uno, sino dos de los vehículos que el soldado C/28 Orlando, Mario Armando había llevado y resguardado hace ¡¡¡ 64 AÑOS!!!
Hoy ya no cumplen trabajos militares. Solo están en exposición dentro del cuartel.
No quise mirar sus ojos. Aparte tenía que manejar, pero estoy seguro que algunas lagrimas, tal vez muchas, rodaron.
El viaje siguió, pero ya no fue el mismo……..Mis sentimientos habían cambiado

Mario Alberto Orlando

En la foto Mario Armando Orlando (90 años) y su esposa Emma Araceli Massencio, rodeados de sus hijos: nestor Ramon (sentado), Ariel Lujan, Mario Alberto y Araceli Emma (sentada)