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A media mañana de este viernes 28 de septiembre se realizó la ceremonia conmemorativa del Centenario de la Escuela rural 570 “Pago Largo”, ubicada en la segunda sección del departamento de Curuzú Cuatiá con la presencia del intendente municipal, Dr. Miguel Ángel Irigoyen, el presidente del Concejo Deliberante Dr. Roberto Avelino Fernández, concejales, funcionarios municipales, docentes y directivos jubilados, ex alumnos y comunidad toda.
 
El emotivo acto comenzó con el Ingreso de la Bandera de Ceremonia de la institución y de la Escuela “Ofelia Grela de Aquino”; animó con los acordes del Himno Nacional Argentino el grupo de música, integrada por alumnos de la Escuela “Barnidio Sorribes”, a cargo del profesor César Cañete y seguidamente los asistentes participaron de un minuto de silencio en memoria de los directivos y docentes fallecidos.
 
La directora de la institución evocó al inicio del acto los primeros albores de la escuela que comenzó con 35 alumnos bajo la mirada de Elvira Castello en una escuela rancho; más adelante en 1961 se construyó el primer edificio de mampostería durante la dirección de Celia Carmen Miño y durante la gestión de Alicia Perdomo de Ferreyra -en 1998- se concretó el actual edificio.
 
Como ex docente y directivo hizo uso de la palabra el Dr. Luis Ricail quien manifestó que “no todo está perdido, con todo lo que nos gusta auto flagelarnos a los argentinos, porque casi ya no existen el analfabetismo y por eso es un momento de festejo, de un pasado y de un presente que nos llena de orgullo y nos impulsa. No es importante dónde se llegue, sino el trayecto en el marco de la diversidad y la tolerancia...”, expresó.
 
“Formar ciudadanos que participen y que tengan formación democrática, construcción de saberes y estrategias para una comunidad más justa y sin exclusiones, explicar y diagnosticar el presente para lanzarnos más fuerte hacia el futuro”, agregó más adelante Ricail, en virtud de su conocimiento profesional.
 
“Festejar con el recuerdo a los creadores y consolidación que hicieron posible esta escuelita… porque este logro final es una conjunción de esfuerzo y trabajo, muy necesarios ya que el maestro rural es un eterno incomprendido porque si nos damos con los humildes, o nos tildan de una cosa y si lo hacemos con los potentados, de otra manera”, finalizó.
 
Héctor Rafael Fernández, como ex alumno fue invitado a hacer uso de la palabra en la ocasión, manifestando: “el paisaje es el mismo… con muchos años cargados sobre mis espaldas y ya jubilado me siento un privilegiado estar celebrando los primeros cien años de mi escuela. Son muchas las emociones que albergan mi alma. Sentimiento y gratitud el haberme elegido para este acontecimiento representando a mis compañeros. Esta escuela me permitió en la vida desempeñarme con rectitud”, expresó con honda emoción.
 
“Lo más importante son sus docentes que dejan sus vidas en una escuela rural”, prosiguió y dirigiéndose a su “señorita Carmen”, resaltó emocionado: “fue la que nos enseñó a leer, escribir; nos enseñó valores profundos para desenvolvernos en la vida. Recuerdo sus palabras: saluden siempre, pidan permiso, sean agradecidos, respeten y pidan disculpas. Sobre todo con respeto y humildad. Zurcido pero limpio, nos decía siempre”.
 
“A través de ella agradezco a los docentes porque ellos son la educación, a los que pasaron por acá y a quien está acá. Mi dignidad la mamé en mi casa y en esta escuelita que me enseñaron los valores de mi vida. No me avergüenzo decir que mis primeras letras las aprendí en una escuelita de campo. Disculpas por haber tardado 54 años para decir gracias. Como una semilla que tardó su tiempo para germinar”; recordó a sus compañeros de escuela…. Y finalizó expresando en forma vehemente: “Hasta siempre mi escuelita y ¡Viva la Patria!”.
 
Su actual docente y directora – María Belén López- hizo saber del actual funcionamiento de esta unidad escolar, señalando: “su matrícula reducida favorece para una educación individualizada y poder agruparlos en una sola aula. Este acontecimiento nos permitió encontrarnos con en el recuerdo y la emoción”; luego el intendente municipal y autoridades presentes descubrieron una placa con el nombre de la docente y alumnos del Centenario; el ex alumno Exequiel Sebastián Casella López interpretó una poesía alusiva; y los ex alumnos hicieron entrega de presentes recordatorios a los docentes jubilados presentes en la ceremonia.
 
José Irigoyen
 
El intendente municipal José Irigoyen, al dirigir la palabra remarcó: “como municipalidad nos complace acompañarlos en este día lleno de recuerdos y emociones. ¡Vaya si hay historia y huellas en esta escuela! Mirando el monolito que homenajea a los mártires de Pago Largo -donde hombres correntinos defendieron la libertad como base de nuestra constitución-, puedo señalar que sin educación no hay libertad. Estos cien años nos hace acordar el transitar de la ciudad de Curuzú Cuatiá: su avance y progreso fue porque hay escuelas; un factor importante para avanzar y progresar en el futuro. La escuela nos brinda el contenido espiritual y personal. Nos forma como personas después de la familia. Más allá de los docentes y alumnos no debemos olvidarnos de la comunidad y los alumnos”.
 
Resaltó más adelante que “el docente rural se tiene que ingeniar para cubrir las demandas y hay que reconocer al docente porque es quien abona nuestro futuro, siempre mirando para adelante. No hay que bajar los brazos. Si miramos un poco hacia atrás, en estos cien años, podemos decir que se llegó coronado de éxitos y por eso, como intendente los insto a que renovemos nuestro compromiso social rogando a que Dios nos acompañando en el camino correcto”, sostuvo.
 
La orquesta juvenil de la escuela Barnidio Sorribes y de la extensión aúlica de la escuela N° 33 “Tomás Pozzi” interpretó los acordes del feliz cumpleaños, y brindaron un recital musical de diferentes géneros y el grupo de danza interpretó varias coreografías de música argentina.
 
Este establecimiento educacional fue fundado el 23 de septiembre del año 1.918 y según se refleja en una placa evocativa, al pie del mástil fueron sus primero docentes y directivos: Elvira Saloj de Castello, Luis Marasso, Joaquín Brunel, Ramón E. Gutiérrez, Haidee M. Ojeda de Requena, Olga Comparín de Ayala, José M. Obregón, Teresa Amarilla de Alegre, y se suman las gestiones de: Celia Carmen Miño – quien ejerció el cargo por 33 años, siendo una lugareña y fiel custodia del osario común donde fueron depositados los cadáveres de los muertos del Primer Ejército Libertador Correntino-, continuando con el servicio educativo: Catalina Rolón, Alicia Elizabeth Perdomo de Ferreyra, Mercedes Dominicci, Luis Ricail y actualmente ejerce la función como personal único- Directivo y docente- la señora María Belén López.
 
Gran parte de datos que pudieran ilustrar la trayectoria del establecimiento, cuando el establecimiento sufrió un incendio y fue motivo de inspiración para un capítulo del escritor y médico curuzucuateño Roberto Martínez Grossi en unos de sus libros, hecho que se habría producido en la década de 1.960.
 
Se escucharon salutaciones de: Alicia Perdomo, Escuela Juan Bautista Alberdi, Juan Pedro Campos de la Escuela Paso de las Piedras, Escuela N° 7 Juan Balestra, Asociación de Maestros de Curuzú Cuatiá, Colegio General Manuel Belgrano, Escuela Cabecera N° 32 Belgrano y Escuela N° 321, entre otros.