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Se trata de Ernesto Luis Insaurralde. Es un joven curuzucuateño, que, cansado de la obesidad que sufría, cambió su forma de pensar y vivir y ya bajó mas de 100 kilos en casi 3 años. En una emotiva carta, dijo que “todo en la vida se puede, hay que quererse un poquito”.

La obesidad es una enfermedad frecuente, no sólo en Argentina, sino también en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en nuestro país el 60 por ciento de la población tiene sobrepeso y el 27 porciento es obeso. Y el 6 por ciento de los niños con edad escolar sufren de obesidad.

Pero no es incurable, hay infinidad de programas para bajar de peso y otras opciones. Pero no alcanza con un tratamiento, lo mas importante es la actitud, la fuerza de voluntad y las ganas que tenga cada uno de salir adelante.

Ese es el ejemplo de Ernesto Luis Insaurralde, un joven curuzucuateño, apodado “kikín”. Sufrió gran parte de su vida el sobrepeso y la obesidad. Cansado de “sobrevivir” y sobrellevar esta enfermedad, el 20 de enero de 2015 decidió cambiar su vida e inició un plan de tratamiento a base de mejorar sus hábitos de nutrición y ejercicio físico.

A través de una carta, publicada en su página de Facebook, contó su experiencia:

“Mi nombre es Insaurralde Ernesto Luis muchos me conocen como kikin empecé mi tratamiento el 20 de enero de 2015. llegue a una vida donde no me importaba nada ya no podía respirar, no podía dormir, ya no podía caminar. Era tan triste pero siempre digo dios me dio otra oportunidad.

Tengo personas que me quieren muchos y me abrieron los ojos. Todo me costó no fue nada fácil, una ventaja que tuve es que gracias a dios cuando me hice estudios no tenía nada que con 205 kg es muy malo. Luche día a día para progresar caminaba 1 cuadra y me volvía pase muchos momentos de hambre y de ansiedad empecé mi dieta comiendo varios meses pollo y arroz, hasta que aprendí a cocinarme. Nunca hice una dieta mandada por una nutricionista y hoy estoy con un pesaje de 104.5 fueron 2 años y 8 meses de lucha. Esto es para toda la vida en la vida estoy convencido que todo se puede,hay que quererse un poquito “

Es la historia de Kikín, ejemplo de esfuerzo y sacrificio, y de que nada es imposible. Es curuzucuateño, joven, y con muchas ganas de vivir. Para imitar.