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Así lo ratificó en exclusivo Raúl Santoandré, presidente de FIPPBA, en declaraciones a Radiofmtotal. “Sumada a la crisis económica que está atravesando el país, se suman los aumentos en los insumos y los costos impositivos, la situación es insostenible”, aseveró.

Santoandré expuso que para los industriales panaderos "el año 2018 fue malísimo" y como producto de ese desbarajuste "la situación es crítica; la industria panaderil está atravesando uno de los peores momentos de la historia con un cierre alto de panaderías", sostuvo para agregar que "en el país tenemos 37.000 panaderías, en la provincia de Buenos Aires hay 11.000 y a nivel país en 2018 cerraron 1.000 panaderías".

En definitiva, con una rentabilidad cada vez más acotada, "la situación es crítica por las tarifas que recibimos de luz, gas y agua, que no se pueden pagar, y la presión fiscal. Y los que tienen poder de decisión, los gobernantes, no actúan defendiendo a aquel que tiene su panadería habilitada", en reclamo de mayores controles debido a que, como consecuencia, "la competencia desleal crece a ritmo agigantado".

Sin embargo, Santoandré estableció que "en estos momentos la harina ha bajado algo. Estamos pagando la harina alrededor de 780 y 800 pesos de precio final, con impuestos incluidos, pero en este momento la presión tributaria es terrible y también la competencia desleal".

Por esas razones, ante la pérdida de ventas "hoy tenemos panaderos que dejan de pagar los aportes patronales, entonces la AFIP los inhibe de oficio y nos dan una moratoria donde el anticipo y los intereses usureros que nos ponen no los podemos pagar".